Los desafíos actuales de la “FLAM” hoy no son muy diferentes a los que motivaron la creación de la entidad en el año de 1977.

Retos actuales de la FLAM

Por Guinther Spode, Presidente de la FLAM 2004-2006

A pesar de no ser el objetivo más importante, la lucha permanente por la unidad de la FLAM, con la participación de todos los países asociados, sin interrupción de sus actividades, debe ser nuestro primer compromiso.

Con esto ya estamos reconociendo la importancia de la entidad para todos, especialmente cuando hay problemas en nuestros países, sea cuando se irrespetan las prerrogativas de los jueces y magistrados, o cuando se pone en riesgo la independencia del Poder Judicial.

En estos momentos, la FLAM debe estar presente en el lugar donde se presenta el problema, pues como organismo internacional su presencia, a lo largo del tiempo, ha resultado ser decisiva o, al menos, ha contribuido a la solución de situaciones complicadas.

Debemos afirmar y defender la independencia del juez como indispensable para el ejercicio de una justicia imparcial con respecto a las leyes. Esta independencia es indivisible. Todas las instituciones y autoridades, nacionales, o internacionales, deben respetar y proteger esta independencia.

La independencia del juez debe estar garantizada por una ley específica, que le asegure una independencia real y efectiva con respecto a los demás poderes del Estado. El juez no puede ser desplazado, suspendido, o destituido de sus funciones, mas que en los casos previstos por la ley y con respeto del procedimiento disciplinario, assegurada amplia defensa.

También hay desafíos que continúan demandando la atención y acción de la FLAM, como, por ejemplo, luchar para el fortalecimiento del Estado Democrático de Derecho, defendiendo la independencia permanente, real y efectiva del Poder Judicial (conforme establece el Estatuto de la FLAM).Defender el Estado democrático de derecho debe significar también que estamos dispuestos a defender la independencia de todos los poderes y la armonía entre ellos. Si la democracia corre riesgo, no son los Poderes, como órganos institucionales, que sufrirán formalmente las consecuencias, sino el pueblo como un todo. En este importante momento histórico, el asociacionismo de magistrados debe, sin temor, cumplir su finalidad de salvaguardar la democracia, que es un bien de todos y no solo de quienes están vinculado al Poder Judicial.

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